De nuevo llegan las navidades, y como no, los conflictos no resueltos siguen allí…

En muchas ocasiones creemos que dejando los “temas difíciles” en el cajón, estos se solucionan, y por desgracia, en la mayoría de ocasiones no es así.

De nuevo este año tendremos que sentarnos con la persona a la que no soportamos, ir a comer dónde no queremos o hacer unas vacaciones que no nos apetecen…

Lo mejor será hacer como el año pasado… dejar que pase y a otra cosa…, pero… ¿hasta cuándo?

Vivimos en una sociedad donde nos cuesta mucho afrontar el conflicto y tendemos a esconderlo.  Y también es normal. Afrontar un conflicto no es fácil, no nos han enseñado… Cuando ya no podemos más, lo que hacemos es explotar. Y entonces… ¡¡¡se lía todo!!!

Las familias se posicionan, cada uno con el suyo y empezamos a entrar en un bucle donde todo se acrecienta cada vez más.

Es fácil encontrarnos en mediación con personas que vienen  y no recuerdan exactamente por qué se enfadaron, es más, si lo recuerdan y lo explican, en muchas ocasiones se sienten ridículos ya que el hecho aislado no “parece” motivo suficiente de enfado.

Lo que hacemos en el Centro es tratar ese conflicto existente y que nunca se habló, ya que lo que se manifestó fue una consecuencia de éste.

Allí sale realmente lo que la gente piensa, como se ha sentido con las actitudes de la otra persona y sobre todo, pueden escuchar cómo se ha sentido la otra persona.

Una vez entendido esto, no se pueden garantizar villancicos durante toda la noche, pero sí que la cordialidad estará más presente.

 

CMB os desea feliz Navidad